Etiquetas

lunes, 30 de marzo de 2015

Reseña: Anna Dressed in Blood

Sinopsis
   Cas Lowood no es un tipo ordinario - él caza gente muerta.
   Gente como Anna. Anna Vestida de Sangre. Una guapa y asesina fantasma enredada en maldiciones y muerte. Cas sabe que tiene que destruirla, pero mientras su pasado trágico se revela, él empieza a entender por qué Anna ha matado a todos los que alguna vez se han atrevido a entrar en su espeluznante cada.
   Sí, a todos, menos a Cas...
   Es la típica historia chico-conoce-chica, chica-mata-personas.

Opinión personal
 Antes de nada, he de decir tres cositas:
1) Perdón por haber pasado tanto tiempo desde que subí algo, es que estaba batante centrada en mis historias, las cuales subo a wattpad (aquí dejo mi perfil por si os interesa :D), además de que he hecho un viajecillo, no he tenido mucho tiempo de nada y lo cierto es que últimamente no leo mucho. He vuelto a releerme 50 Sombras y me está costando bastante ._. 
2) Me he comprado el libro en inglés, así que la sinopsis la he traducido yo, no sé si es exactamente la que viene en la edición española, pero define bastante bien el contenido del libro. 
3) En esta reseña no voy a poder poner ningún extracto porque no he ido anotando nada. Lo cierto es que me ha atrapado tanto que ni siquiera me he parado a pensar que debía hacerlo para la reseña, simplemente tenía que seguir leyendo, pero si de casualidad encuentro alguna frase que merezca la pena, la traduciré. Dicho todo esto, empiezo con la reseña.

Lo cierto es que me lo compré porque quería un libro. Fue una decisión desesperada, un capricho, y este era el que mejor me parecía en el poco tiempo que tenía de vagar por la tienda para que mi amiga no se muriera de aburrimiento la pobre. Así que, por casualidades del destino, encontré este. Y agradezco al azar, a los dioses, al destino o a lo que fuera que me hizo coger este libro, porque hacía tiempo que no me enganchaba tanto. 

Me ha encantado el toque de miedo y misterio que tiene, la cosa de que trate sobre fantasmas y cosas sobrenaturales... Me ha recordado en muchos momentos a la serie, Sobrenatural, y teniendo en cuenta lo gran fan que soy de la serie, eso es un gran y gordo punto positivo. 

El libro comienza contando cómo el protagonista mata a un fantasma en plan la muerta de la curva. Sí, empieza bastante fuerte. Nada de "me mudé a otra ciudad" ni nada de eso. 

El pelo engominado es un signo revelador de muerte - sin ánimo de pulla.

Al principio no sabía muy bien cómo se desarrollaría el libro, sabía que habría algo de romance por el hecho de que en la portada lo pone (Spellbinding and romantic- Cassandra Clare), pero no tenía mucha idea de si acababa de gastar 18 levas inútilmente xD
Luego, mientras las páginas iban pasando, fui completamente absorbida. Si, gente, es uno de esos libros que absorben. Maravillosos *-* 

Para tener un cambio en el cliché de que la chica sea la protagonista, aquí lo es un chico. Síiii, un tío. Y en primera persona. Novedades, señoras y señores :D Además, tampoco es el más fucker del barrio: es un chico normal, nada creído, solitario por su "trabajo", que no hace amigos y que se siente solamente confiado cuando tiene su fiel cuchillo (lo llama "athame", pero no encuentro traducción para eso, así que lo dejaré en cuchillo xD)
Además, no es nada creído. Tiene una misión que cumplir, no se interesa por nada más. No cree ser un héroe ni nada por el estilo, de hecho en alguna ocasión dice justamente eso, y me parece muy noble.

Nuestra otra protagonista Anna, es un poco menos heroica. Se dedica a matar gente. A todos los que pisan su casa, de hecho. Esto es lo que le dice un mensaje a Cas, y él va al pueblo de la muchacha dispuesto a terminar con ella. 

Pero una de las primeras noches, cuando consigue que tres chavales, los típicos neandertales jugadores de futbol,  y la chica popular del instituto le lleven a la casa, ellos le dejan k.o. de un golpe en la cabeza y le empujan dentro de la casa. Entonces aparece Anna. Él cree que va a morir, pero en vez de eso, Anna agarra al Neandertal líder y... dejaré que leáis por vuestra cuenta los detalles gore.

Luego una serie de sucesos se van sucediendo que incluyen un muchacho tirillas que es un brujo y lee las mentes "a veces", encuentros a escondidas con Anna que parece no tener el impulso de matar a Cas, y amistades y sentimientos que le sorprenden.

Me ha gustado el hecho de que Anna sea la mala. No es lo que llamarías el villano completo del libro, pero joder, ha matado a muuuuuucha gente. De manera muy bruta. Y ella lo sabe. Siente culpabilidad, pero no se vuelve de repente una santa que no hace nada malo y se dedica a alimentar gatos. Tiene coraje, si, pero también es un jodido fantasma asesino con un pasado aún más jodido.

Los personajes secundarios, estos son, la chica popular y el chico tirillas sobretodo, tienen un punto bastante bueno. Los dos parecen al principio los típicos clichés que he dicho, pero luego van evolucionando y son más valientes y listos de lo que parece.

Y, ya que no tengo ningún extracto del libro que añadir, creo que no hay mucho más que contar. Me ha parecido un libro fantástico, sobretodo si te gusta el rollo paranormal de fantasmas y asesinatos gore. Aunque a mí no me ha llegado a dar miedo, eso puede ser porque ya estoy curada de espanto, y de hecho una noche en la que llevaba apenas 100 páginas tuve un par de imágenes en las que la querida Anna aparecía en mi habitación con su vestido goteando sangre... me costó un poquito dormir. Y sí, esa es otra de las cosas que hacen que me haya gustado tanto. Los libros que te afectan son los mejores.

Además... ¡hay segunda parte! Yo ya la tengo en mi poder, y espero ansiosa ver qué le depara a nuestro compañero Cas... seguro que no decepcionará. Y esta vez estaré atenta por extractos que traduciros y enseñaros, gente que esté por algún rincón...

En resumen, este ha sido un libro bastante genial, oscuro pero con un punto de luz. No precisamente humorístico, sin el sarcasmo característico de Sherrilyn Kenyon o Cassandra Clare, por ejemplo, pero toda esa tensión no se hace para anda pesada. Al contrario, te pica a seguir leyendo.

Ha sido la mejor compra que he hecho en mucho tiempo, y espero que si alguien se lo compra coincida conmigo. 
Para lo que sea, comentarios, opiniones, lo que queráis... Ya sabéis. Espero no tardar tanto en subir otra cosa, gente.






Y esa es la canción que me tiene obsesionada desde hace días. Ahí la dejo xD

jueves, 11 de diciembre de 2014

Último Aviso (Historia Corta)

Esta historia es, igual que mi última reseña, un trabajo que tuve que hacer para el instituto. En esta ocasión, es la continuación inventada de un texto que ya leímos en clase. El texto en sí trataba de un hombre que, siguiendo las instrucciones de unas supuestas cartas de amor de una muchacha desconocida, se encuentra en medio de un crimen en una posición muy sospechosa.
Yo he tratado de seguir ese pedazo de la historia adaptándome al estilo del Realismo, es decir, poniendo bastantes descripciones muy detalladas, pero creo que no me ha quedado igual que le habría quedado a un autor real de ese periodo, obviamente. Además, debía hacer la historia lo más corta posible (a pesar de que yo cuadrupliqué el número mínimo de palabras necesarias). Pero bueno, yo estoy bastante contenta con el resultado, espero que vosotros también ^^
P.D.: el relato real se llama La Gota de Sangre, escrito por Emilia Pardo Bazán, por si alguien quiere leerlo. Yo he decidido no copiar todo eso aquí y centrarme directamente en mi historia :3
**********************************************************************************************************************************
Alberto se convirtió en detective privado e intentó aclarar los hechos, pero le era imposible porque, desde que empezó y dado que ese era su nuevo trabajo y necesitaba ganar dinero de ello, debía aceptar los casos que sus jefes temporales le encargaban, los cuales consumían casi todo su tiempo. Y, por desgracia, hasta la fecha ninguno de esos casos había tenido que ver con la injusticia que le había ocurrido a él, así que apenas había podido avanzar en su investigación privada.
   Había pasado en la cárcel casi tres semanas, hasta que el juez al fin había decidido que no había suficientes pruebas que le inculparan de asesinato y le había dejado en libertad. Sin embargo, el incidente ya había marcado a Alberto, que estaba más que dispuesto a llegar al final del asunto y llevar al verdadero delincuente hasta la justicia.
   Por ese día ya había terminado el trabajo. Era noche cerrada, y unas espesas nubes negras dejaban caer cortinas de agua contra el agrietado pavimento y las casas y edificios. Alberto encorvó los hombros y se ajustó el sombrero para no mojarse mientras caminaba hacia su casa con paso firme, sus zapatos resonando con un golpeteo húmedo contra el asfalto.
   Cuando llegó finalmente a su casa, la cual había alquilado tras salir de la cárcel para no recibir más cartas sospechosas, o no sospechosas, de ninguna mujer, se sorprendió al encontrar una nota atrapada entre la puerta y el marco de la misma. La sacó de su prisión con un tirón de la mano y leyó el inquietante mensaje de tan solo tres palabras:
   DEJE DE BUSCAR.
   En seguida supo a qué se refería la misteriosa nota y un escalofrío le recorrió la espalda. Se dio cuenta de que la nota apenas tenía un par de gotas que no emborronaban la caligrafía clara y cuadriculada, lo cual indicaba que acababa de ser depositada allí. Giró sobre los talones en busca del culpable, pero toda la longitud de la calle estaba desierta, salvo por un coche azul que circulaba en ese momento por allí.
   Sin perder la calma que había conseguido acumular desde que entrara en la cárcel meses atrás, entró en su casa, cerró la puerta asegurándose de echar la llave, y caminó hacia su cuarto, pasando por el salón bien amueblado pero polvoriento, la cocina desordenada y sucia, con platos en todas las esquinas, y el baño ínfimo, con apenas un plato de ducha, un retrete y un lavabo. Finalmente llegó a su cuarto, amueblado tan solo con una cama deshecha y una mesa llena de papeles, bolígrafos y una lámpara. Se sentó en la cama, dejó la nota encima de la mesa y se preparó para irse a dormir, sabiendo que cada vez estaba más cerca de descubrir lo que había pasado y que de ninguna manera iba a hacer caso a la nota.
   Al día siguiente, dado por terminado el día sin encontrar ninguna pista del caso que le había encargado su jefe de ese momento ni de su caso particular, volvía a casa cabizbajo y pensativo cuando vio algo que le llamó la atención: había aparcado un coche azul que solo recordaba haber visto una vez antes: la noche anterior, justo después de que el verdadero asesino dejara la nota de advertencia en su puerta.
   Con el corazón latiéndole aceleradamente, alzó la mirada y se encontró frente al edificio que tantos problemas le había traído hacía meses. Se le hizo un nudo en la garganta, y supo que tenía que entrar, y que dentro de ese edificio se encontraba la respuesta que él tanto ansiaba.
   Caminó dentro del edificio aparentando una confianza que no sentía, y se acercó a una mesa donde había una pequeña campana, usada para llamar al sereno. Alberto la cogió y la agitó levemente, preparado para preguntarle al sereno sobre el sospechoso coche cuando este se apareciera. Si tenía suerte, no le reconocería de la última vez y no recelaría de sus intenciones.
   Algo en la mesa captó su atención. Había una nota allí, supuso que escrita por el sereno, en la que se leía un breve mensaje informando de que volvería en unos minutos. Frunciendo el ceño, la cogió y la observó de cerca. En la caligrafía había algo, una curvatura en las mayúsculas, que le recordaba a...
   Sacó con impaciencia la nota que había encontrado en su puerta de un bolsillo y la desdobló, comparando ambas letras, y sintió cómo el color desaparecía de su rostro. Con adrenalina fluyéndole frenéticamente por su sistema, se dio la vuelta dispuesto a detener por fin al culpable...
   Y se encontró mirando fijamente al cañón de un revólver.
   Antes siquiera de porder gritar, escuchó un fuerte ruido y vio un estallido. Luego no escuchó ni vio nada más.

El Río de la Tragedia (Historia Corta)

 Antes de nada, aclarar de qué va esto. Hace un tiempo, como trabajo para una clase del instituto nos mandaron hacer una historia con sentido completo, partiendo de solamente 15 frases sin relación alguna, del tiempo "Ha empezado a llover" o "Tengo miedo a los pumas".
   Se suponía que no debería ser demasiado largo, por eso la historia en sí está como sin acabar, como si hubiera cogido un pedazo de un libro. Y algunas de las frases que tuve que poner quedan un poco forzadas, pero bueno, esto es lo mejor que pude hacer.
  Puede que algún día lo transforme en una historia, o un libro con más trama. Sí, ya tengo pensado cómo sería (de hecho lo pensé mientras lo escribía pero ya me pasaba demasiado de las palabras necesarias, así que decidí eliminar todo el contexto y la trama del universo este que he montado), así que puede que algún día termine lo que empecé jajaja.
   Una pequeña sinopsis: Dan y Neal se encuentran en el Inframundo camino del palacio de Hades. Solo hay un problema... el camino no parece ser tan fácil para lo vivos como lo es para los muertos.
   Y ya no digo nada más. Bring it on ^^
**********************************************************************************************************************************
   Dan se despertó poco a poco, disipando con esfuerzo la neblina del sueño. Se incorporó en el duro suelo y miró a su alrededor, encontrando a Neal sentado con la espalda contra la pared de roca, y una pequeña fogata a unos centímetros de sus pies cruzados.
   -Bienvenido al mundo de los muertos -Neal se rió entre dientes de su propia broma-. ¿Qué tal estás?
   -No sé... -respondió Dan, frotándose la frente, que tenía un feo y doloroso chichón-. Me siento como si una manada de búfalos hubiera jugado un partido de hockey con mi cabeza como bola.
   Recordó vagamente la imagen de un grupo de pumas feroces y tremendamente hambrientos persiguiéndoles por los estrechos pasillos de la cueva. Al final habían conseguido escapar derribando una pared de piedra que cortó el paso a los enfadados felinos, pero Dan se había golpeado la cabeza en la escapada y en cuanto estuvieron a salvo, perdió el sentido.
   Qué hacían unos pumas en una cueva a kilómetros de la superficie, nunca podría entenderlo, pero supuso que en el Inframundo las cosas no tenían por qué tener sentido mientras hicieran daño.
   Genial, ahora tengo fobia a los pumas, pensó distraídamente mientras seguía frotándose el bulto en su cabeza con una mueca de dolor.
   -Siento decirte esto, pero no tenemos tiempo para que te recuperes de la resaca. Tenemos que irnos ya si queremos llegar al Palacio de Hades y estar de vuelot a tiempo. Ya sabes, por todo eso de "si en 48 horas no habéis vuelto, no podréis hacerlo nunca" -la voz bromista de Neal había desaparecido, dejando paso a la seriedad característica de él. Irónicamente, Neal tenía el pelo teñido de azul eléctrico, ojos de un extraño color dorado, un piercing metálico en la ceja derecha, y una camiseta negra que rezaba "Quiero ser un koala", por lo que la gente siempre se sorprendía de lo serio y duro que podía llegar a ser. De hecho, Dan sospechaba que Neal conseguía alguna clase de retorcida satisfacción al ver la confusión que él mismo podía llegar a crear.
   Por su parte, Dan se mezclaba bastante más con el entorno. Bueno, salvo por el hecho de que él tenía el pelo castaño claro con reflejos rubios, una ligera barba de tres días y profundos ojos azul verdosos. Era algo más bajo y menos corpulento que Neal, pero ambos eran, al igual que el resto de su raza, increíblemente atractivos, capaces de acaparar la atención de todo el mundo en una sala llena de humanos.
   -Está bien -suspiró Dan-. Pero antes... ¿nos queda comida? O mejor, ¿nos quedan palomitas? Me gustan las palomitas -dijo la frase alegremente y con una sonrisa esperanzada que solo consiguió en respuesta que Neal pusiera los ojos en blanco.
   -Y a mí me gustaban mis zapatillas granates, pero tanto la comida como mis zapatillas terminaron "ligeramente" perjudicadas tras el incidente de ayer -levantó su pie derecho, que tenía una zapatilla, efectivamente, granate, que estaba destrozada por su frenética escapada sobre terreno rocoso e irregular. 
   Al menos no tiene que ir descalzo. pensó Dan. Aún.
  Otra diferencia de ambos era, obviamente, su carácter. Mientras que el de Neal era mucho más seco y, honestamente, tenía muy poco sentido del humor, Dan siempre trataba de hacer bromas en momentos donde muchas personas dirían que no se debía. Pero para Dan todos los momentos tenían derecho a algún punto de humor, aunque fueran funestos. El humor era lo único que le salvaba de volverse un cascarón vacío de un hombre, tras todas las cosas que había tenido que ver y hacer.
   Dan gruñó frustrado en respuesta a la negativa de comida y se levantó lentamente, haciendo caso omiso del quejido de sus músculos. Neal también se levantó, y mientras él apagaba la pequeña fogata del suelo echando un par de puñados de tierra encima, Dan comprobó que llevaba lo que le quedaba de sus pertenencias: una pequeña cantimplora de agua casi vacía y una botella con un brebaje púrpura que había encontrado en una estantería antes de emprender el viaje, cada uno en sus bolsillos asegurados con cremalleras.
   Después, ambos emprendieron camino por un estrecho pasillo de piedra anaranjada que había al final de la cueva donde habían estado.
   Varias duras y cansadas horas de caminar ininterrumpidamente y unos cientos de "Quiero irme a mi casa" y "Tengo sueño" por parte de Dan después, salieron al fin y sin encontrarse con ningún otro obstáculo, salieron al fin del entramado de cuevas, y se encontraron frente a una oscura explanada con un río oscuro y lúgubre surcándola por el medio.
   En lo que se podría considerar el cielo, había una inmensa nube de un morado grisáceo que daba una impresión aún más tétrica al ya de por sí tétrico lugar. La explanada estaba vacía, y lo único que se escuchaba era el sonido de las botas de ambos contra la arena del suelo, golpeando lenta pero rítmicamente. Cuando estaban a medio camino del río, empezaron a caer gotitas de la inmensa nube amoratada.
   -¿Ha empezado a llover? ¿En este sitio? -pregutó Dan extrañado, alzando la mano y viendo una gota caer en su palma.
   Esta empezó a arder al contacto con su piel, y Dan agitó la mano frenéticamente con un grito de sorpresa hasta que dejó de sentir ese agudo dolor.
   -Lluvia de fuego -exclamó Neal, con los ojos muy abiertos y con un tono que decía "¿cómo no vimos esto venir?"- ¡Vamos! Tenemos que cruzar el río -empezó a correr hacia la orilla-. La nube desaparece al otro lado.
   Efectivamente, la nube desaparecía del cielo como si se chocara contra un muro en el  lugar exacto dende la orilla contraria del río empezaba, y el cielo se volvía de un monótono pero seguro gris claro.
   -¡¿Pero qué dices?! No tenemos monedas para pagar a Caronte, y, oh, ¡también está el pequeño detalle de que él ni siquiera está aquí!
   Neal se paró en seco y miró hacia atrás, apuñalándole con sus inquietantes ojos.
   -No tenemos tiempo de esperar al barquero. Tendremos que cruzar por nuestros propios medios. Es decir, nadando -aclaró como si Dan fuera tan tonto que no hubiera podido comprenderlo sin aclaración.
   -Oh, sí, por suspuesto -replicó Dan, con tono sarcástico, mientras un par de gotas le caían en la cabeza y la cara, causándole un terrible dolor-. ¿Te he mencionado lo mucho que me encanta la natación? Y mucho más si es en el mítico río Aquerón, por donde tienen que pasar o caer las almas de los muertos. Donde si te caes, se dice que nunca podrás volver a salir. Me inspira mucha confianza.
   Neal gruñó una obscenidad y señaló al río, y Dan pudo ver algunas columnas de fino humo ascender de donde las cada vez más frecuentes gotas tocaban la piel. Sin embargo, Neal ni siquiera cambió su expresión de enfado. 
   -¡Mira ahí! Hay patos. Y tienen toda la pinta de estar vivitos y coleando, ¿no te parece? No todos los mitos son ciertos, Dan. Tú más que nadie deberías saberlo.
   -¿Los patos son tu prueba irrefutable de que si caemos podremos volver a salir? ¡Los patos no son de fiar, y mucho menos si viven en el Inframundo! ¡Nada que viva en el Inframundo es de fiar, para el caso!
   -Es esto o morir abrasados por la lluvia, Dan. Cada vez caerá más fuerte hasta que te conviertas en la jodida antorcha humana, y no sé tú, pero yo eso prefiero dejárselo al de Los 4 Fantásticos -sin decir otra palabra se giró y empezó a correr hacia la orilla del río.
   Dan lo meditó durante medio segundo antes de que una gran gota de agua le cayera en el hombro y le quemara la camiseta, y después la piel y casi el músculo. No pudo soportarlo más, y siguió a su compañero, corriendo como nunca lo había hecho antes, con la cabeza gacha para tratar de protegerse la cara de las abrasiones.
   -¡Me siento muy disconforme con esta decisión! -gritó Dan completamente indignado, pero sabiendo que no había otra posible salida. Pero, tal y como acababa de hacer Neal, llegó hasta la orilla del caudaloso río, cerró fuertemente los ojos...
   Y saltó.

domingo, 13 de julio de 2014

Escribir es flotar en el vacío

   Esto no va a ser una reseña, ni tampoco el comentario de un libro, ni nada por el estilo. Esto va a ser la representación por escrito de aquello que está dentro de mí, guardado donde no existen las palabras, y ahí es donde entro yo, ilusa de mí, tratando de crear una definición que le haga justicia a esa sensación que siento cada vez que creo, imagino, invento. Cada vez que escribo.
   Hace muy poco que me he dado cuenta, del momento más pacífico de mi día, de mi semana, de mi vida. Es ese momento en el que me pongo los cascos, pongo mi música preferida, y abro el documento de Word que contiene todo en lo que he estado trabajando los últimos meses, incluso años. Demasiadas páginas que contienen lo que para mí representa mi... digamos... evolución desde que hace tiempo alguien me convenció de empezar a escribir.
   No recuerdo cómo, por qué, ni tampoco claramente el cuándo. Pero un día, hace dos o tres años, empecé a escribir una historia corta. Solo recuerdo a una amiga que había empezado a hacer lo mismo, y de alguna manera me vi a mí misma empezando a escribir una historia corta, que en teoría iba a tener unos tres capítulos, sobre... bueno, sobre zombies. 
   He de decir que aquella historia no llegó a muy buen puerto. La idea estaba bien, supongo, pero en ese momento no había leído lo suficiente como para saber hacer una historia que valga la pena leer, aunque sea una corta. Y al final la pequeña historia quedó sin terminar, olvidada a mitad del segundo capítulo, escrita en folios doblados por la mitad para asemejar un libro y con la letra propia de alguien que tan solo acaba de salir del colegio.
   Después de ese fiasco, me propuse escribir una novela. Una de verdad, por la gente pagaría para leer, que significara algo para alguien, le hiciera imaginar que estaba en ella, enamorarse, llorar, sufrir, ilusionarse... bueno, todo lo que se supone que una buena novela debería hacerte sentir, supongo.
   Esa primera historia tampoco fue un gran éxito.
   Me pasé más de un año borrando y reescribiendo tan solo el primer par de capítulos. Las historias que leía me influenciaban, probablemente demasiado, de modo que me frustraba, me aburría y lo dejaba, tan solo para borrarlo y volver a hacer otra copia barata de cualquier otro libro que me acabara de leer al cabo de un mes.
   Y así fue más de el primer año de vida de mi libro, un constante escribe-borra-escribe-borra-escribe-golpéatelacabezacontraelteclado-borra. Luego, hace tan solo unos meses, por alguna razón que ni siquiera recuerdo, decidí hacer mi libro algo mío, conseguir una buena idea, y, maldita sea, estructurarlo con mi idea, no la de otros escritores con sutiles diferencias. 
   Lo conseguí. 
   Tampoco recuerdo de dónde saqué la idea, pero realmente estoy en deuda con quien sea o lo que sea que me la dio (Probablemente mi propia mente brillante. Duh). Y, a partir de ahí, la verdad es que todo fue relativamente fácil. Yo iba escribiendo un poco cada día, se lo enviaba a un par de amigas mías (ellas saben quienes son, y saben que las estaré eternamente agradecida y que son mis personas favoritas del planeta :3), quienes me decían qué les parecía y me daban alguna que otra idea bastante buena. Supongo que actuaban (y siguen actuando) como una especie de editoras en ciernes. 
   Y hasta aquí llega la historia. Cuando me queda probablemente menos de la mitad del libro, y aunque me gusta improvisar el camino del libro, lo tengo casi todo más o menos encauzado. Y aquí es donde explico con detalles el momento en el que hago mi magia. Realmente plasmarlo todo en el papel.

   Creo que el momento en el que más en paz y... quizás feliz de mi vida es cuando, como dije al principio, me pongo mis cascos, la música y empiezo a escribir. Es mezclar mis dos pasiones en un perfecto y único momento: la música y la escritura. 
   La música me aísla, la melodía me estimula, me alegra, me da emociones que pueda canalizar, y las letras me ayudan a expresar exactamente lo que quiero decir, lo que aparece en las imágenes que hay en mi cabeza.
   Y realmente es eso. En mi mente toda la historia es una película, todos los hechos se van realizando ante mis ojos, y lo que tengo que conseguir es plasmarlos correctamente en el papel... o bueno, en la pantalla, en este caso.
   Es impresionante ese vacío que se crea en mis pensamientos, que se centran tan solo en lo que tengo delante de mí, en los sonidos y en las imágenes que pasan por mi cabeza, solo pensando en darles vida y algún sentido a todo, sin ningún otro pensamiento que lo que debería decir, y qué debería pasar a continuación. 
   Mi única meta en ese momento no es terminar con ello, o llegar al punto que quiero apresuradamente para poder pasar al siguiente. Solo trato de expresar las emociones adecuadamente, trato de hacer que, quien sea que vaya a leer mi libro, sea una persona, sean cinco, o sean mil (vaaaale, mis esperanzas no llegan tan alto. Tampoco soy de engañarme a mí misma), que ellos sientan lo mismo que he sentido yo al escribirlo, que sus vidas también dejen de ser lo que son, dejen de tener sus propios problemas, sus propias preocupaciones, y pasen a tener las de los personajes de mi libro, que pasen a comprender las acciones que hacen, lo que piensan, lo que sienten. 
   En ese momento, a mí me pasa lo mismo. Y sé que, si dentro de un tiempo, una vez que haya terminado el libro, vuelvo a leerlo, voy a recordar ese momento de paz interior en el que lo único que me preocupaba era no saber cuál es la palabra exacta que expresa lo que quiero expresar, la cual 'sé que existe y la tengo en la punta de la lengua pero no sale', y que el maldito corrector de Word no reconoce los nombres propios.
   Ese momento en el que yo misma me metía en el universo que había creado, me veía rodeada por lo que estaba escribiendo, como una especie de espectadora, y todos las preocupaciones de mi vida se difuminaban hasta no ser más que una sombra al fondo de mi mente.
   Ese instante en el que, escribiendo una conversación, se me ocurre un chiste bueno o un juego de palabras y me río yo sola como una loca, en el que un personaje tiene una personalidad tan suya que lo que él dice no se parece en nada a lo que yo misma alguna vez diría, pero que él no podría decir de otra manera, porque 'simplemente, él no es así'. 
   Ese minuto en el que estoy haciendo otra cosa,  y de repente se me ocurre una 'idea fabulosa para dentro de tres capítulos', o cuando me doy cuenta de que el nombre de la protagonista no es el adecuado. Y me doy cuenta de eso en el capítulo 12 (True Story). O cualquier otro cambio que hago en capítulos anteriores porque queda mejor, y vuelve a mis amigas locas.
   Ese momento cuando abro el documento un día después de haber escrito algo largo y pienso 'maldita sea, soy buena'. Bueno, sí, algo presuntuoso, pero me da igual. Es mío y estoy orgullosa de ello.
   Esa revelación que me hace darme cuenta de que un personaje secundario que al principio era simplemente un personaje necesario pero sin necesaria importancia ,ha desarrollado, casi por su propia cuenta, una personalidad impresionante y pienso '¿cómo demonios ha pasado esto sin darme cuenta?'. 
   Y sí, sé que se supone que antes de empezar a escribir una historia tienes que tener un esquema completo de todo, incluyendo la personalidad de tus personajes, pero no sé si soy rara o qué, a mí me gusta más escribir cuando improviso. Y creo que por ahora no me ha salido mal. 
   Y, por último, destaco esos momentos, que cuando pasan los odio, pero a la mañana siguiente estoy agradecida. Esos momentos cuando estoy tratando de dormir y de repente una idea se forma en mi cabeza y "maldita sea, es la mejor idea que se me ha ocurrido", y tengo que encender la odiosa lámpara, quemándome la retina en el proceso, coger un lápiz y tratar de escribir en un bloc de notas (ya tengo uno preparado para esos casos) con un ojo cerrado o bizqueando, porque sin gafas no veo una mierda. Y ay de mí si no lo escribo, porque a la mañana siguiente esa idea va a estar desaparecida en los confines de mi subconsciente para nunca salir de nuevo.

   Y bueno, creo que esos son todos los momentos, todas las experiencias que conlleva el estar escribiendo, al menos para mí. Realmente tengo curiosidad por saber si otra gente que escribe siente algo parecido a lo que siento yo o soy más rara que un perro verde. Sé que solamente acabo de empezar, que soy solo un bebé en esto y que me falta mucha, mucha, muuuuuuuucha práctica, pero cuando escribo... bueno, ya he dicho todo lo que me hace sentir. Y algún día me gustaría publicar algo mío y saber que podría hacer feliz a alguien, aunque sea solo durante el rato en el que estén leyendo, y que después se acuerden del libro con cariño, como algo que mereció la pena leer. 

   Y ya está. Espero que si hay alguien por ahí que quiere compartir algo parecido, o decirme cualquier cosa relacionado con este pedazo de parrafal sin sentido, comente. :3





Ya sabéis cómo va esto, ¿no? Canciones random al final. Pues eso xD Hasta otra! :3
   

martes, 10 de junio de 2014

Reseña: Mi Custodio

Sinopsis
Dejadme que me presente, soy un Custodio, un Oculto. Un ser que vive en las sombras desde hace dos mil cincuenta y ocho años. En mi vida solo hay una misión: proteger a los Humanos, aunque los odio con toda esa alma que perdí hace tantos años. Sin embargo ahora todo ha cambiado. La he descubierto a ella, mi destino; mi luz. La necesito. La quiero. Desde que la percibí por primera vez, mi existencia tiene un objetivo. Pero la busco y me elude. Ya no puedo soportarlo más. Si pudiera estrecharla entre mis brazos no me importarían las consecuencias ni que castigo me espera. Porque ella... Ella es diferente. Cuando por fin la tenga a mi lado, me dará igual todo lo que ocurra. ¿Podré llegar a alcanzarla?

Opinión Personal
¡Hola a todos! Bueno, esta fue una de mis adquisiciones de la Feria del Libro de Madrid  (que creo que aún sigue ahí una semana más). Tuve un par de problemillas porque primero me compré el segundo libro de la saga, sin querer, obviamente, y no fue hasta que llegué a mi casa que me di cuenta. Y bueno, pues como es comprensible, tuve que volver a cogerme el primero :D
   Aunque realmente no hubiera pasado nada si me hubiera leído primero el segundo, porque esta es una de esas sagas que cada libro es un mundo diferente. Pero como la mayoría de esas sagas, pues todos están de alguna manera relacionados, sobretodo en lo que a personajes se refiere. Pero bueno, yo quería tener el primero para que el segundo no se sintiera solito (?) 

   Este libro me lo cogí, aparte de por la portada ('cebo' la llamó mi hermano), y por el tema del que trataba, porque la vendedora me dijo que era muy estilo Sherrilyn Kenyon, pero en español. Así que automáticamente pensé "tiene que ser mío". Y lo fue. Dicho esto, voy a empezar ya :3

   Ronan es un Custodio, un Oscuro, una raza que una vez fue humana, pero que vendió su alma a la Triada de la Oscuridad, un grupo de dioses, digamos... manipuladores. Su misión es matar Infectados, un tipo de chupasangres, vampiros, que se alimentan de sangre humana, a diferencia de los Reales, que se alimentan entre ellos. 
   Su vida consiste básicamente en eso, y en acostarse con cualquier mujer que esté interesada... lo que quiere decir... con MUCHAS mujeres. En pelearse con sus compañeros de vez en cuando, en molestar un poco a Keve, alias 'puto elfo'... y poco más.
   Y en esto está una noche, cazando Infectados, cuando de repente se encuentra siguiendo a quien parece ser un muchacho bajito y desgarbado, que resulta ser atacado por un grupo de Infectados. Y también resulta no ser un muchacho. Sino una mujer albina, que le atrae tanto desde el primer momento que no puede evitar besarla allí mismo, en plena calle. Luego trata de borrarle de la memoria todos esos sucesos, y se va, sin darle demasiada importancia.
   Alba, por su parte está más que sorprendida. Acaba de ver al mejor espécimen de 'macho' de su vida, que la salvó de dos vampiros, y encima la besó como si le fuera la vida en ello. Y aunque Ronan había tratado de hipnotizarla... no había funcionado. Seguía recordándolo todo.
   Cuando se vuelven a encontrar, Ronan le quita un colgante y les intercambia los móviles, para así tener el pretexto para llamar y volver a verla. Y los dos ondulan entre querer desesperadamente estar con el otro, y odiarse, a partes iguales.
   Pero ambos se ven siendo arrastrados de nuevo hacia el otro por muchas peleas que tengan, y también hacia una trama de sucesos que tienen que ver con la reaparición de los Corruptos, Reales que se han pasado al 'otro bando' y ahora también beben de humanos, con una profecía, y un Chupasangre que quiere hacerse con el control del mundo, básicamente.

   -Alba la albina -susurró, como si fuera la cosa más maravillosa del mundo, pero después lo estropeó preguntando-: ¿En qué estaba pensando tu madre cuando te puso el nombre? ¿O acaso no eras albina al nacer?
   Agradeció que el hombre decidiera cambiar de tema. 
   -Tienes un pésimo sentido del humor, ¿verdad? 
   -Muy pésimo, Pitufina. A propósito, ¿todo el vello de tu cuerpo es blanco?
   No. No había cambiado de tema.

   La verdad es que el libro me ha sorprendido bastante. No esperaba un estilo tan... coloquial, quizás. O a lo mejor es que estoy acostumbrada a que los libros que me leo en español son traducidos y suelen tener ese deje de extranjeros... No sé. Pero la verdad es que me ha gustado ver expresiones tan españolas en un libro. Y también reconocer las zonas de las que se hablaba en el libro. Eso me ha encantado. Está ambientado en Coslada, Madrid, y ha sido agradable conocer los sitios de los que se habla y donde se desarrolla la acción. 

   La trama está bastante chula, muy en la línea de 'seres inmortales que sirven a dioses malvados y tienen que matar a seres aun más malvados porque han vendido su alma'. En eso, al menos, sí me ha recordado a Kenyon. En eso y en su sentido del humor. El de Kenyon es más sarcástico y oscuro, pero la verdad es que Laura también me ha arrancado varias sonrrisillas... bueno, y sonrisas... y carcajadas también. 
   Quizás lo que le falta es un poco de acción en la trama, que parece estar más disimulada. Se pasa muy por encima los momentos de pelea, y para ser seres de una edad tan brutal, son increíblemente poco cínicos. De nuevo, puede que solo esté acostumbrada al estilo de Sherrilyn. 

   Los personajes... bueno, qué decir de ellos. Alba es una mujer bastante impresionante, y de armas tomar. A lo mejor ese último dato lo ha llevado un poco al extremo, porque la muchacha no para de tocarle las narices a Ronan... Aunque este, por su parte, tampoco es que haga demasiado como para que ella deje de hacerlo. Los dos son unos cabezotas impresionantes, y me debatía entre reírme de ellos y cerrar el libro y mandarles a la mierda de lo desesperantes que eran a veces.
   
   Luego están los personajes secundarios. Los 'líderes de zona' , que son básicamente los jefes y compañeros de Ronan, se juntan cada viernes en el pub de Leo, una Bestia, un tipo de Oscuro, para repartir las zonas en las que patrullarían cada semana. Y para tomar demás decisiones importantes. Veamos... voy a ir uno por uno.
   Leo es... bueno, la verdad es que con este soy parcial porque el segundo libro va de él y casi me lo he terminado... Pero recuerdo que en el primer libro me pareció un cabrón tocapelotas. Así, sin más. Que va como de machito borde y exasperante, aunque luego los detalles como lo de los videojuegos o que siempre ataque con música me parecieron curiosos y, de alguna manera, adorables.
   Mael... Mael es un cabrón. Me recordó de alguna manera a Acheron, si le quitamos la parte de cabrón, claro está. Es así como el jefazo, semidiós, que les trata a todos como críos (una cosita, ¿en serio es necesario que cada vez que aparezca les tenga que llamar 'niños'? Las primeras cinco veces está bien, pero luego queda un pelíiiin repetitivo), y trata de hacerse el sabio, aunque yo le echo en falta ese misterio y complejo de oráculo que suelen tener los jefazos.
  Dru... me tiene intrigadísima. Ya desde ahora digo que quiero leerme el libro que él protagonice, porque, en serio, necesito saber más de él. Aunque ya voy sabiendo retazos de qué pasa con su vida... no entiendo mucho, la verdad.
   Y bueno... Alfa y Dolfo... no puedo decir demasiado de ellos porque tampoco se habla demasiado de ellos... lo dejaré en que uno me parece un prepotente y el otro un niño bonito... 

   -Ya te vale, Ronan -me regañó Leo-. Anda que has tardado mucho.
   -Sí -apuntó Dolfo. Parecía disgustado-. ¿Tenías que marcarla? ¿Ella sabe lo que has hecho, de las consecuencias que ello conlleva? 
   Iba a replicarle cuando un ¡Plaf! anunció la llegada de Mael.
   [...]
   -Vaya, vaya con la albina. Podías haberte hecho respetar un poquito, ¿no?

  Ahora iré con los secundarios atados a Alba. Están:
  Selene, que vuelvo a ser parcial porque el la otra protagonista del segundo libro, pero recuerdo que parecía un pelín repelente con todo ese rollito de psicóloga, también me pareció una amiga cariñosa y muy maja.
   Rafa... Rafa me ha encantado, la verdad. No aparece demasiado, pero las pocas veces que lo hace... Dirías que es el típico mejor amigo gay... solo que no lo es. No tiene ninguna pinta de serlo por su actitud, y sobretodo me gusta que él también consiga emparejarse. Normalmente es como que el amigo gay está ahí para hacer reír y ayudar a la protagonista, pero no consigue ser feliz en sí. Y su Compañero... buf, sobretodo le tengo cariño especial a la escena en la que él aparece, y... hmmmm... se reconcilian, digamos. Honestamente, me gustaría leer la historia que hay entre Wiza y Rafa.

   -¿Tienes algo nuevo, algo viejo, algo azul y algo prestado?
   -¿Vas a casarte? -preguntó, feliz por su mejor amiga.
   -No, demonio -contestó irritado Wiza-. Eres tú el que se va a casar...
   -¿Yo? -preguntó aturdido- ¿Con quién...?
   -¿Es siempre así de tonto? -preguntó Wiza a Alba.

   Por último hablaré un poco del estilo de Laura. Me ha parecido curioso, y un poco confuso al principio, la verdad, su modo de relatar. Porque la parte de Ronan es contada en primera persona, pero la de Alba en tercera. Estuve como cinco minutos tratando de comprender qué me había perdido y preguntándome si era un error de la autora, pero no; es así aposta. Y una vez que te acostumbras, es bastante cómodo porque sabes si el que está hablando es él o ella sin necesidad de pensar demasiado (esto es un poco exagerado, quizás, pero a la hora de buscar partes importantes del libro y citas para poner aquí, ayuda xD).

   La verdad es que el libro completo me ha gustado muchísimo. La trama, como casi todas las de fantasía de este tipo, me ha encantado, y los personajes son exasperantes, pero también te enamoran. Me enganchó desde el primer momento, y estuve leyendo atrapada, esperando la siguiente conversación, el siguiente beso... lo que fuera.
   Como dije antes, le añadiría un poco más de acción (quiero sangre, leche!), pero luego lo compensa con ese estilo directo que te atrapa igualmente. 
   
   Conclusión: lo recomiendo si te gustan este tipo de historias de fantasía de esclavos de los dioses asesinos de vampiros, con hombres con mucho ego y mujeres con agallas impresionantes. Además, como también dije al principio, La Feria del Libro de Madrid sigue en marcha, así que ya sabéis dónde buscar el libro. 
   
   Y no hay mucho más que añadir... ¡Hasta otra (que probablemente sea la reseña del segundo libro, Mi Bestia, del que ya me queda poquito)!



Y esta canción os la dejo porque, de hecho, aparece en el libro. Menudos heavys están hechos los Ocultos... 

martes, 20 de mayo de 2014

Complete me (Cap 1.1)

   Bueno esta es una nueva historia hecha completamente por mí. Bueno, está en proceso. No sé cómo acabará porque la última vez que lo intenté, terminé cambiándolo todo unas 6462627236 veces. Así que, por favor, paciencia conmigo :3
   La voy a ir publicando primero en esta pagina: Complete me así que, aunque no creo que tarde mucho en subir aquí también cada capítulo, si queréis pasaros por la otra página y así me hacéis un favor... jajajaja

   Antes de empezar, decir que no sé qué va a salir de esto, porque simplemente es una de mis muchas pajas mentales. Lo que trato que vaya a ser en un futuro es una historia corta en plan romance cliché, aunque a mi manera (si es que eso tiene sentido). Y bueno, aquí os dejo la sinopsis y el primer capítulo ^-^
________________________________________________________________________________

Sinopsis


Elisabeth acaba de llegar a una universidad de Estados Unidos con su mejor amiga, y espera poder pasárselo bien y conseguir sus sueños. Y, sobre todo, también quiere huir de su familia y su pasado. Después de años tratando de llegar allí, por fin lo ha conseguido, y ahora pretende aprovechar ese curso al máximo, y pasárselo lo mejor posible. Con lo que no contaba era con su malhumorado vecino de enfrente... Él es exasperante, borde, duerme con una chica diferente cada noche, y sus ojos prometen problemas serios. Pero también esconden secretos que ella quiere descubrir... Gabriel lleva toda su vida sabiendo que el amor no existe, y menos para él. Lo único que quiere es sacarse su carrera y conocer mundo, alejándose de su padre de una vez por todas. Y, en el camino, acostarse con cuantas chicas él sea capaz. Además, ellas no suelen poner ningún problema, por lo que la misión no parece tan complicada... Hasta que llega ella y lo arruina todo. Toda su alegría e inocencia le llaman como la luz a una polilla, y ella es todo lo que él no es. Sabe que lo mejor es hacerla huir, una chica como ella no puede aguantar mucho cerca de alguien como él.¿Pero qué pasa cuando ambos se dan cuenta de que quizás no son tan diferentes?

Capítulo 1
Elisabeth
Dejé caer la caja pesadamente sobre la cama, suspirando aliviada. Esa era la última.
-¡Ya está! -exclamé, contenta. 
Escuché una carcajada malvada desde la otra habitación, proveniente de Mina, mi mejor amiga. Ambas acabábamos de llegar a la UCLA, provenientes de Madrid, España, gracias a una maravillosa beca que habíamos conseguido. Habíamos fantaseado muchísimas veces sobre poder volar a Estados Unidos a estudiar desde hacía más de cinco años y, después de todo ese tiempo, por fin lo habíamos conseguido.
Aunque íbamos a echar de menos a nuestras familias y amigos, por supuesto. Pero este era nuestro sueño, y, por mucho que la gente quisiera que nos quedáramos a su lado, lo íbamos a cumplir. Porque eramos unas cabezotas de mierda y como se nos metiera algo entre ceja y ceja, podías tener por seguro que lo conseguiríamos tarde o temprano.
-¿De qué te ríes, asquerosa? -le grité en respuesta.
-Nada -tosió un par de veces, musitando un audible 'lenta' entre medias.
Me asomé al pequeño salón que teníamos en nuestro apartamento. Como el resto de las habitaciones, todavía estaba vacío, salvo por la televisión, que era lo primero que nos habíamos puesto a instalar. Sip, teníamos nuestras prioridades claras. 
Habíamos conseguido tener un pequeño apartamento en un edificio mixto, lo que para ambas era un punto a favor, ya que solo íbamos a estar un año, y no nos lo queríamos pasar viendo solo Barbies estadounidenses todo el rato. Como dije, prioridades claras.
-No sé cómo has conseguido traer todas las cajas tan rápido, teniendo en cuenta que tienes casi el doble de cosas que yo.
-Productividad, nena -se burló, desde el sofá simple que ya estaba ahí cuando habíamos llegado.
-No me mientas -me acerqué-. ¿A quién has pagado para hacer tu trabajo sucio? Confiesa.
Alzó un brazo y se apretó el bíceps.
-No me hace falta pagar a nadie, Eli. Mi increíble fuerza me ha ayudado a subirlo todo sin romper a sudar.
Puse los ojos en blanco. 
-Lo que tú digas.
-Oye, amor, ¿me haces un favor?
Arqueé una ceja.
-No.
Me echó una mirada molesta.
-Era una pregunta retórica. Traeme un vaso de agua, anda.
-Y lo mío era una respuesta sincera -me apoyé en el respaldo del sofá, observándola ahí tirada-. Tengo una idea. Tú levantas el culo, vas a por algo, y mientras yo, que no tengo demasiada sed, te cuido el sitio.
Ella soltó un gemido cansado y se estiró de nuevo en el sofá, con un brazo sobre los ojos.
-¿Por qué me odias tanto?
-No te odio. Soy perezosa. Hay una diferencia, y tú la sabes porque eres igual de perezosa que yo, nena -la imité.
Me lanzó una mirada sucia por debajo del brazo, y yo me reí. Nuestra amistad era algo muy extraño. Ambas conseguíamos tocarnos las narices continuamente, y de alguna manera terminar abrazadas al segundo siguiente. Bueno, sí, hasta ahí bastante normal. Pero también conseguíamos entendernos de una manera que nadie más podía, y teníamos una teoría de que nuestras almas eran hermanas. ¿Alguien ha dicho frikis?
Con un gruñido molesto, se levantó del sofá y fue a la pequeña cocina a echarse un vaso de agua. Mientras ella buscaba uno limpio entre las cajas, yo aproveché y me lancé al ahora vacío sofá, preparándome para echarme la siesta de mi vida.
-¿Ese sonido que acabo de escuchar no habrá sido el de alguien tirándose en mi sofá, verdad?
-Qué posesiva, de verdad -contesté, con la cara hundida en el cojín.
Llegó poco después y la noté parada a mi lado. Giré la cabeza para mirarla, y de repente ella se empezó a reír histéricamente. Me levanté hasta quedar de rodillas y la miré divertida.
-¿Qué pasa?
Ella lanzó los brazos alrededor de mí y me abrazó fuertemente.
-Que lo conseguimos, Eli. ¡Por fin estamos aquí! 
Me reí, devolviendo el abrazo.
-Ya me he percatado.
-No -me agarró de los hombros y me miró fijamente-. Realmente, estamos aquí. Por toooodo un año, como mínimo. ¿Qué hacemos ahora?
Arqueé una ceja.
-Ehhh... No sé tú, pero a mí el vuelo me ha matado. ¿Qué tal si dormimos?
Me miró como si estuviera loca.
-¿Cómo puedes pensar en dormir? ¿No quieres salir y conocer a todo el mundo y explorar el recinto y... no sé... bailar, gritar, cantar como unas psicóticas?
-¿Y que nos echen de aquí el primer día? Pueees... no realmente. Prefiero dormir un rato primero.
Frunció el ceño.
-¿Me estás vacilando, verdad? No eres tan vaga. 
Puse los ojos en blanco.
-No es que sea vaga, y llevo desde que supimos que íbamos a venir fantaseando con hacer todo lo que acabas de decir... es solo que realmente estoy cansadísima, Mina. Mucho. Y prefiero hacer todo eso cuando esté descansada y fresca, y no vaya a hacer que la gente me mire raro cuando empiece a quedarme dormida mientras hablamos.
Ella suspiró.
-Te propongo un trato. Dormimos un rato para estar descansadas y luego bajamos a conocer gente y a presentarnos. Así cuando empecemos las clases el martes, ya tendremos contactos -me guiñó un ojo. Empezábamos las clases el martes porque nos habían cedido el lunes para instalarnos y todo. 
Suspiré. Realmente estaba ansiosa por conocer a gente, pero también un poco insegura. ¿Qué pasaba si la gente nos trataba mal, o no conseguíamos caerle bien a nadie? Me pateé mentalmente por pensar como una niña de cinco años. Tenía que salir en algún momento. 
Además, después de haber llegado hasta aquí no me podía quedar en el apartamento todo el día. 
-Está bien.
                                                                             *****************
Tres horas después, cuando estaba anocheciendo, Mina consiguió arrastrame fuera de ese maravilloso sofá venido desde el mismísimo cielo, hacer que me vistiera con algo menos 'de estar por casa', como lo había denominado, y había conseguido que bajáramos para 'socializar'. 
Sinceramente, prefería el sofá. Y ya tendríamos tiempo de socializar, todavía nos quedaba un curso entero aquí. ¿Por qué apresurarse? Pero no había conseguido ganar esta batalla y finalmente había cedido, ataviada con unos vaqueros pitillos, una fina camiseta de tirantes blanca, y unas convers normales que me habían ganado un montón de gruñidos por parte de Mina. Por su parte, ella se había vestido con una bonita falda negra, una camisa azul cielo y unos pequeños tacones de charol negro, y se había rizado su largo pelo anaranjado. No sé para qué se molestaba tanto, pero allá ella.
Todo estaba vacío, pero supuse que ya que era un sábado por la tarde de septiembre y hacía buen tiempo, todo el mundo estaría fuera. Bajamos a un restaurante para residentes que había en el primer piso, y, como había esperado, este estaba prácticamente lleno. La gente nos miró con curiosidad, pero ninguno nos dijo nada.
El lugar era básicamente una discoteca, con luces oscuras, música en los altavoces y gente bailando por todo el local. Supuse que por las mañanas no sería así. 
-Hola -saludó Mina en inglés cuando llegamos a la barra-. Queremos dos Coca-colas, por favor.
El camarero, un chico que bien podría ser uno de los estudiantes de aquí, nos sonrió y guiñó un ojo antes de girarse a por nuestros pedidos, y nosotras nos sentamos en un par de taburetes junto a la barra.
Este era mi primer año de universidad, así que realmente no tenía muy claro si todo era muy diferente de las universidades españolas. Tenía dentro de mí una mezcla de cansancio por el largo vuelo y emoción por poder estar aquí, finalmente. Miré a Mina y nos sonreímos emocionadas. Sabía que ella estaba pensando lo mismo que yo. 
Lo habíamos conseguido.
Después de tanto tiempo esforzándonos por salir de allí y llegar a Estados Unidos, lo habíamos conseguido. Y no a cualquier sitio de EEUU. A California. 
En principio habíamos tratado de ir a una de las universidades de la Ivy League, pero al ser privadas todo era más difícil. Y más caro. Muchísimo más caro. 
-Hola, dulces -llegó un chico moreno de ojos castaños, bastante guapo y con una sonrisa bonita-. ¿Sois nuevas, verdad?
-Sip -contestamos a la vez.
-Dejadme adivinar... -nos miró con una mueca falsa de concentración- ¿Alabama? ¿Tennessi?
Ambas rompimos a reír. 
-Casi -le animé.
-Vaya vaya, a las nuevas les gusta vacilar al personal -un chico rubio platino llegó, y le dio una palmada al otro chico en la espalda-. Cinco dólares a que puedo adivinar de dónde sois.
Mina y yo intercambiamos una mirada conspiratoria. Nuestros acentos estaban extremadamente disimulados después de haber pasado casi toda nuestra vida estudiando inglés, y teníamos prácticamente el nivel de un nativo, así que estábamos bastante confiadas.
-Trato -acepté, dándole una sonrisa creída.
-Fabuloso. Bueno, queridas, ¿listas para perder vuestros primeros cinco dólares en el país? Mi respuesta es España.
Ambas abrimos la boca sorprendidas, y nos miramos sin poder creerlo. ¿Cómo lo sabía? A lo mejor era más obvio de lo que nosotras creíamos.
-¿Que coño dices, Chad? -le dijo el chico castaño, burlón.
-Lo que oyes, Zach. Resulta que tenemos frente a nosotros a dos dulces españolas.
-Vale, ¿cómo has sabido eso? -le preguntó Mina a la defensiva.
El ahora llamado Chad soltó un suspiro cansado antes de responder.
-Está bien. Confieso. Hice trampa. Resulta que hace un par de semanas nos informaron a mi compañero de cuarto y a mí de que íbamos a tener a dos nuevas vecinas en el apartamento de en frente. Y teniendo en cuenta que sois probablemente las únicas dos chicas de aquí que no conozco ni de vista, no fue demasiado difícil adivinarlo.
Ladeé la cabeza.
-¿Y si hubiéramos sido nuevas pero de cualquier otro sitio?
Se encogió de hombros y me disparó una sonrisa brillante.
-Valía la pena arriesgarse. Por cierto, podéis quedaros con vuestro dinero, ya que hice trampas. Yo soy Chad Miller y este de aquí es mi amigo Zach Wilson -ambos nos tendieron la mano y nosotras se las estrechamos.
-Yo soy Mina Costa.
-Y yo Elisabeth Priego -sonreí.
Chad alzó las cejas.
-¿Es un nombre español? A mí me suena bastante inglés.
Me reí.
-No tengo ni idea del origen de mi nombre, la verdad.
-Todos la llamamos simplemente Eli -confesó Mina.
-Eli será, entonces -dijo Zach-. De cualquier manera, y tras mi fallo épico con respecto a vuetra procedencia, me ofrezco voluntario a ser vuestro guía aquí hasta que consigáis acostumbraros a todo. 
Sonreí mientras tomaba un trago de la Coca-cola que el camarero nos acababa de traer.
-Muchas gracias -Mina habló por mí-. La verdad es que no tenemos mucha idea de... eh...
-De nada -terminé por ella-. No tenemos ni idea de nada. Realmente espero que no tengamos demasiados problemas, pero siendo lo torpe que soy, si yo fuera tú, no ofrecería mi ayuda tan gratuitamente.
Ambos se rieron.
-No te preocupes -me tranquilizó Zach.
-¿Os han dado el mapa de los edificios y todo? 
Ambas nos miramos perplejas.
-No -dijimos a la vez.
-De nuevo, no os preocupéis. El curso empezó hace una semana, y con todo el ajetreo, probablemente se les olvidaría. De todas formas, yo tengo uno par ahí guardado, y ya no lo nocesito, así que si queréis lo puedo buscar cuando llegue a casa y dároslo.
-¿Este es vuestro primer año? -preguntó Mina.
-Qué va -una vocecilla musical intervino a nuestro lado, al mismo tiempo que una pequeña rubia de curvas impresionantes de situaba al lado de los dos chicos-. Ya llevan dando por saco aquí dos años. Este es el tercero.
-¿Hemos de recordarte que vas al mismo curso que nosotros, Aly? -preguntó Chad.
Ella puso los ojos en blanco.
-Pero yo no doy por saco -se giró hacia nosotras-. Vine a tratar de salvaros de este par. ¿Os estaban molestando?
-¿Pero qué dices, mujer? -se ofendió Zach- Estábamos ayudándolas. 
-Lo que tú digas. Bueno, yo soy Alyssa, pero todos me llaman Aly -nos sonrió dulcemente, y le devolví la sonrisa.
Recordé mis inseguridades de antes, pero se conoce que habían sido fruto del cansancio, porque ahora me sentía completamente contenta de haber venido aquí. Y habíamos coincidido con un grupo que me caía sorprendentemente bien. Esperaba que de verdad fueran tan amigables como parecían drante el resto del curso.
-Así que... ¿qué os ha traído tan lejos de casa? -preguntó Zach.
-Nuestra cabezonería, probablemente -confesé, riéndome.
Mina puso los ojos en blanco.
-Esa es una manera muy simple de decirlo. Desde hace unos cinco años llevamos planeando venir a Estados Unidos a estudiar, y cuando encontramos la beca que nos podía traer, pues la aprovechamos.
Chad ladeó al cabeza.
-¿Y por qué Estados Unidos?
Me encogí de hombros.
-Supongo que porque desde pequeñas se nos ha enseñado el idioma y de alguna manera las costumbres. Aparte de que nos encanta probablemente todo lo que tiene que ver con el país.
-Nacimos en el lugar equivocado -asintió Mina.
-Bueno, eso me hace estar un poquito orgulloso de mi país -sonrió Chad.
-No te creas que todo es bueno -alcé una ceja-. La comida, por ejemplo.
-Y el fútbol.
Me reí.
Aly sonrió y miró por encima de su hombro un segundo, antes de darse la vuelta con ojos sorprendidos.
-Houston, tenemos un problema. 
-¿Eh? -Zach puso una mueca de confusión.
Ella señaló con el pulgar por encima de su hombro.
-Parejita feliz montándoselo como conejos en la pista de baile. Hay que ir a sacarlos de ahí antes de que nos avergüencen para siempre -antes de que pudiera decir nada, se dio la vuelta hacia un tumulto de gente. 
En el medio, un chico alto y moreno tenía abrazada fuertemente a otra morena casi tan alta como él, de pelo corto y rizado, y ambos parecían estar devorándose el uno al otro. Parpadeé sorprendida. ¿Iba a caminar allí y simplemente separarlos? 
Pues sí.
Aly caminó hacia allí confiada e hizo exactamente eso, antes de decirles algo con el ceño fruncido. Ellos simplemente se rieron a carcajadas y la siguieron de vuelta hacia aquí. De camino, él envolvió su brazo alrededor de la cintura de ella, y ambos compartieron una mirada que prometía cosas sucias en un cuarto oscuro.
-Os diría que consiguiérais una habitación, pero ya la tenéis y ahora andáis en busca algo que os dé más morbo, ¿no? -se burló Zach.
-Qué manera de dar una primera buena impresión -Chad, por su parte, chasqueó al lengua.
-Iros a la mierda -respondió el chico de la lengua mágica, con una sonrisa socarrona. 
Noté que se conocían todos. Se notaba en la confianza que se tenían mientras se metían unos con otros.
Aly suspiró pesadamente.
-Bueno, si conseguís pasar del dato que siempre tienen la lengua de uno en la garganta de otro, estos dos son realmente majos. Esta es Dayana Simmons, y este es su obvio novio, Evan Tucker.
Ambos nos saludaron con la mano, y Mina y yo respondimos de la misma manera.
-Así que... ¿habéis rescatado a estas chicas de la cesta de los nuevos por alguna razón? -preuntó Dayana.
Fruncí el ceño. ¿Eso lo había dicho con mala intención o solo bromeaba?
-Son exóticas, nena -dijo Zach-. Venidas directamente desde el Mediterráneo.
-Vaya -arqueó ella las cejas-, me sorprende que incuso sepas el nombre de ese mar.
Todos se rieron, y aunque yo traté de aguantarme un poco porque casi no le conocía, también se me escapó una risilla.
-Así que -carraspeó Evan-, ¿dónde dejaste a Gabriel, Chad? ¿Encontró a alguien nuevo para pasar la noche?
El aludido se encogió de hombros.
-Supongo. Le perdí la pista hace más o menos una hora cuando bailaba con una chica de último año como... realmente, baila con ella como antes habéis bailado vosotros. Así que ya os hacéis una idea de cómo va a terminar eso. 
-Oh, no os preocupéis, queridas -nos dijo Zach-, probablemente también le conoceréis dentro de poco, dado que es el compañero de cuarto de Chad, alias vuestro vecino de enfrente.
-Él es más seco que todos nosotros juntos, pero de alguna manera consigue ligar con cada mujer que desea -afirmó Aly-. Debe tener algún encanto especial oculto, pero nunca ha funcionado conmigo.
-Tened cuidado con él -nos avisó Evan divertida-. Tiende a hacer daño a las chicas nuevas y dulces como parecéis vosotras.
Una risa temblorosa escapó de la garganta de Mina.
-Bueno es saberlo.
-¿Y cómo es que nos estáis contando sobre él si es tan... así? -no sabía cómo explicarlo.
-Porque debajo de todo eso, a veces puedes ver un reflejo de alguien que merece la pena conocer -Chad abrió los ojos como platos-. Vale, eso ha sonado muy gay. Dejémoslo en porque ha sido mi compañero de cuarto desde primero.
Me reí a carcajadas de su segunda respuesta apresurada. Me caían realmente bien todo ellos, al menos por ahora. Y quería confiar en que mi instinto no me traicionaba.
Seguimos hablando con ellos durante más o menos media hora, y a cada minuto estaba más segura de que quería juntarme con estas personas mientras estuviera aquí. Parecían ser verdaderamente amables, y no creía que fueran a cambiar del día a la mañana. Además, su amistad parecía fuerte, tanto como la de Mina y mía.
Cuando en mitad de una frase a Mina se le escapó un gran bostezo, no pude evitar reírme por su cansancio. Ella se había negado a dormir antes, añadiendo teatralmente "el cielo está despierto, así que yo también lo estoy". Bueno, citar una frase de Frozen no era realmente una buena razón, pero no me había importado en ese momento, solo me había reído entre dientes y me había tumbado en el sofá.
-Creo que deberíamos irnos ya -dije, levantándome de la silla. Hacía como veinte minutos nos habíamos movido a una mesa en un lado del restaurante para poder estar todos más cómodos.
-Sí, creo que Mina piensa lo mismo -afirmó Zach.
-Hasta mañana, chicas -se despidió Alyssa con una sonrisa.
-Encantado de conoceros -nos dijo Evan, quien tenía a su novia encima de las rodillas. Ella se despidió con la mano y una sonrisa ancha.
-Cuando encuentre el mapa os llamo y os lo doy, ¿vale? -dijo Chad con una sonrisa dirigida sobretodo a Mina. 
Alcé las cejas. ¿Pasaba algo entre esos dos?
-Muchas gracias -respondió Mina de pie a mi lado.
Decidí dejarlo correr por ahora, y ambas nos giramos hacia la puerta del restaurante.
Cuando llegué a mi habitación, me amé a mí misma por haber tenido la buena decisión de cambiar las sábanas antes de irme. Lo único que tuve que hacer antes de poder meterme bajo las sábanas fue lavarme los dientes y ponerme el pijama, y en cinco minutos estaba suspirando cansada, y cayendo dormida prácticamente al instante.